Existen personas que diran que un buen libro debe tener un vocabulario culto y una historia original, así como unos personajes bien ideados. Yo no creo que un libro con estas cualidades deba ser bueno a la fuerza, del mismo modo que sin tenerlas puede ser una obra maestra. Un buen libro, por encima de todo, debe llegar al lector, cautivarlo, seducirlo. No importa si la historia es compleja o sencilla, si el vocabulario es fluido o no lo es o si los personajes son redondos, planos o, ya puestos, triangulares. La clave está en que atraiga, que impulse a seguir leyendo.
Algunos libros estan tan cargados de adjetivos, palabras cultas, metáforas y tramas excesivamente complejas que, sencillamente, terminan por aburrir al lector por muy ingeniosos que sean los recursos que el autor utiliza. La genialidad del escritor no está en sus conocimientos linguisticos ni en su desbordada imaginación. La genialidad del escritor está en su capacidad de transmitir esas cualidades u otras al papel con la suficiente brillantez como para encantar al lector, y no importan las características del libro.
Auque es cierto que se puede leer para obtener conocimiento, seamos sinceros, la mayoría leemos para entretenernos y disfrutar de la magia de un buen libro. CASI NADIE lee un libro de 1500 páginas por muy buena gramática que tenga o por mucha información que contenga. Puede parecer poco inspirado y filosófico decir lo que diré pero, al fin y al cabo, las novelas no son otra cosa que PURA DIVERSION, ¿oh no?
Viangi Duval Rosado
Lo más gratificante en el arte de escribir es poder esparcir nuestros pensamientos al mundo, transmitiendo una parte de nosotros a los demás
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martes, 15 de enero de 2013
Descubriendo la magia de los libros
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viernes, 11 de enero de 2013
La voz del escritor
"Pienso que tiene algo que ver con el oír y luego reproducir, de alguna manera, lo que realmente es la experiencia de leer a un gran poeta, como Shakespeare o Herbert. Tienes que escuchar esa voz, ver que está haciendo, oírla profunda y despejadamente para poder tener de vuelta una repuesta real y permitir que esa repuesta se convierta en tu material crítico. Si te involucras con una obra de arte, y logras leerla desde dentro, te vuelves de algún modo capaz de vivir dentro de la cabeza del escritor. Pienso que este contacto es importante porque los poetas realmente buenos tienen una línea de acceso libre y directo a su interior, a lo que yo llamo su voz.
La voz auténtica quizás no sea aquella que tu quieres oír. Todo arte verdadero es subversivo en algún nivel u otro, pero no subvierte clichés literarios o convenciones sociales simplemente; también subvierte los clichés y convenciones en los que a ti te gustaría creer. Como los sueños, habla por partes de ti de las que tú no estás completamente consciente y puede que no te gusten mucho. A veces va en contra de tus principios diurnos, no obstante si intentas limpiar tu acto matarás la vida que hay en lo que tienes que decir.”
Al Alvarez, The Writer’s Voice. Bloomsbury, London 2005, p. 29.
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